El lado oscuro de la moda, por Andrea Jara Cáceres
Me llamo Andrea Jara Cáceres, soy chilena, y me gustaría contarles cómo y porqué llegué a The Circular Project.
Hace 9 años que soy Diseñadora de Modas, una profesión que siempre genera algún tipo de impresión donde voy, ya que la gente tiende a pensar que es una forma de ganarse la vida bastante glamurosa. La verdad es que sí, estoy de acuerdo en una parte de esa aseveración, los viajes, las tendencias, la moda en si, el vértigo, la inmediatez, todos esos son valores con los que uno aprende a convivir cuando se introduce en este rubro. Y sí, cuando a uno le gusta la moda, realmente es apasionante. Pero lo que pocos saben, o lo que nadie quiere ver es todo lo que existe realmente detrás de todo este “glamour”.
Recuerdo perfectamente la primera vez que fui a China. Me habían puesto a cargo de un proyecto increíble para una marca americana, por lo que necesitábamos buscar fabricas que cumplieran con ciertos requisitos. Nuestra primera parada: una fábrica de vaqueros. Aquí no sólo basta con ratificar lo que hoy ya todos sabemos, edificios peligrosos, sucios, hacinamiento, sino que además me quedé realmente impresionada de la cantidad de procesos tóxicos que se necesitaban para hacer un vaquero. Permanganato de sodio, pistolas de arena a presión, dremmel, salas de calor a 60ºC, y lo peor de todo, cada uno de estos procesos realizados por personas, con una mascarilla y guantes, para protegerse de los tóxicos, de la asbestosis y por el módica de 0,25 centavos de dólar el proceso. Me quería morir.
Esa fue mi primera vez. Después en otra fábrica vi mucho mejores condiciones, que estaban a la altura de los requerimientos, que estaban limpias, que tenían más maquinaria, más ordenadas, y respiré y decidí olvidarme de lo primero que vi. Pero guardemos el contexto, todo esto dentro de China, de la explotación laboral, de ver a producciones de muchísimas personas trabajar 11 meses de corrido sin ver a sus familias, con horarios inhumanos cuando hay un “delivery” , aguantar malísimos tratos, porque el occidental es un “Dios” porque tiene el dinero y todo esto para ganar un sueldo indigno. No tanto como hace 10 años atrás pero indigno aún.
Estuve 3 años, yendo y viniendo, viviendo prácticamente 6 meses al año en estos lugares, negociando, revisando producciones, peleando por mejorar mis márgenes, sobre estresando una cadena completa, viviendo en la mentira, donde te das cuenta que lo que pagas nunca es lo que compras , que la fabrica que viste, tampoco es, que la subcontratación es la solución de ellos a poder llegar a nuestros precios absurdos de compra, con una angustia por la presión que se vive, tomando decisiones de miles de dólares.
Ahora se preguntaran ¿Por qué? simplemente porque uno se acostumbra, se insensibiliza, porque todo tiene un precio, y porque lamentablemente la cultura China y su idiosincrasia, hacen que todo esto sea MUY fácil. Hasta que un día, estaba en mi casa, en Chile, y se cruzó frente a mi el documental The True Cost y con el miedo que me generaba reabrir todo eso que decidí olvidar, le puse play. Simplemente cambió mi vida. Se que suena completamente absurdo, que después de haber visto todo eso en carne propia, lo que me hiciera reaccionar, fuera un documental desde la comodidad de mi cama pero en el camino de mi vida, he aprendido que uno ve las cosas cuando está capacitado para verlas y no antes, y que cada uno tiene su ritmo. Desde ese día, decidí, que quería usar todo lo que aprendí en estos años de vivir en el “lado oscuro” para cambiar las cosas , aunque sea con un granito de arena.
Renuncié a mi trabajo y me mude a España para hacer un Máster en dirección de empresas de moda, esperando poder aprender a formar mi empresa de otra manera y bueno, el máster me dio lo tradicional, pero yo necesitaba vivir la experiencia de la sostenibilidad y ahí, en esta parte de mi vida, es cuando entra The Circular Project Experience.
Buscando en internet, me encuentro con la Asociación de Moda Sostenible de Madrid y le escribo un email a Paloma, fundadora de ésta, quien amablemente me invitó a conocer su proyecto, el cual ha llevado a cabo con tanto cariño (en sus palabras textuales) The Circular Project. Y no sólo me encontré con ella sino con personas que están trabajando a diario por hacer realidad un mundo más amable. Que esto va mucho mas allá de una ideología en papel, de que esto es una realidad y que es posible hacer las cosas bien hechas, de manera justa, para el entorno, el ambiente, y las personas que se ven involucradas en cualquier parte de la cadena productiva. Y que están generando un cambio, no solo en la industria de la moda, sino que en la manera de hacer economía.
Nunca olvidaré mi tiempo en este proyecto, ya que me ha acercado de manera real a entender que cuando uno se propone hacer un cambio, puede hacerlo, aunque sea difícil, aunque haya una transición de por medio pero no me cabe duda que en algún momento, cuando uno entrega su tiempo y vida a hacer algo bueno, tarde o temprano se retribuye con creces, y ese espíritu es lo que he aprendido en The Circular Project, de Paloma y del equipo con el que tuve la suerte de compartir.
¡¡Muchas gracias!!
Andrea Jara Cáceres.